Fuerza en la holgura

Esta obra de ingeniería mecánica tiene sorprendentes lecciones que enseñar.



Acérquese a un tren de carga y mire donde se conectan dos vagones. A primera vista, el enganche de nudillo – el sistema estándar en toda Norteamérica – no parece especialmente resistente. La conexión no es rígida, hay una holgura notable y los vagones pueden desplazarse hacia delante y hacia atrás. Para el ojo inexperto, esa holgura podría parecer un peligroso defecto de diseño.

Pero cualquier ingeniero ferroviario se lo dirá: esa holgura es intencionada.Las vías nunca están perfectamente rectas o niveladas. Cuando un tren pasa por curvas y baches, cada vagón reacciona de forma un poco diferente. Si el acoplador fuera perfectamente rígido, esas diferencias provocarían enormes tensiones en la conexión. Con el tiempo, esa tensión podría causar grietas, fallos o incluso roturas catastróficas.El genio del enganche de nudillo es la flexibilidad diseñada. Ese poco de cesión absorbe los empujones, reparte la tensión y mantiene miles de toneladas de carga en movimiento de forma segura a través de un terreno impredecible.

Esta idea no es exclusiva de los ferrocarriles. En la construcción, incorporamos flexibilidad a los sistemas todo el tiempo:

  • Las juntas de dilatación en el concreto y los puentes parecen huecos, pero evitan el agrietamiento incontrolado cuando los materiales se dilatan y contraen.
  • Las juntas de control en los muros de mampostería parecen romper la continuidad, pero absorben el movimiento y mantienen la solidez de los muros.
  • El aislamiento de la base  en edificios esenciales permite que los cimientos se desplacen durante los terremotos, protegiendo la estructura y todo lo que hay en su interior.

En todos los casos, lo que parece debilidad es en realidad la clave de una fortaleza duradera.

Duro no significa rígido

Nuestros cerebros funcionan de la misma manera. A veces, hablar del estrés, la ansiedad o el agotamiento puede verse como una debilidad, como si aflojar significara que no puede con el trabajo. Pero esa es una peligrosa idea equivocada.

Al igual que un acoplador o una junta de dilatación, dejar espacio para procesar las emociones negativas no es un fallo del sistema. Es una característica de diseño. Tomarse un descanso, hablar con alguien o utilizar recursos de apoyo le da la flexibilidad necesaria para absorber los inevitables baches y sacudidas de la vida. Sin esa cesión, el estrés se acumula hasta que algo se rompe.

Los sistemas rígidos se rompen bajo presión. Los sistemas flexibles perduran. Las personas no son diferentes.

Las conexiones nos mantienen en el buen camino

El 10 de octubre es el día mundial de la salud mental.  Esto nos recuerda que cuidar de nuestra mente es tan importante como cuidar de la seguridad física en el trabajo. También es el momento de recordar que nadie avanza solo.

Los acopladores no funcionan de forma aislada. Se tratan de conexión: cada vagón depende del otro para avanzar. Lo mismo ocurre con las cuadrillas. Apoyarse mutuamente mantiene a todo el equipo fuerte y seguro. A veces, la fortaleza más importante que puede demostrar es pedir ayuda u ofrecerla.

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